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¿Qué es la obsolescencia programada?

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  • Otra explicación sobre qué es la obsolescencia programada y cómo nos afecta a los consumidores
  • Ejemplos de su uso en la industria actual y sus consecuencias sobre el mercado

qué es la obsolescencia programada

¿Qué es la obsolescencia programada?

La Obsolescencia programada es una estrategia de negocio en la que la Obsolescencia (el proceso por el que un producto queda obsoleto, fuera de moda o inutilizable) es planeado e implantado en él desde su concepción.

Se hace para que el consumidor sienta en el futuro la necesidad de comprar nuevos productos y servicios que el fabricante pondrá a su alcance para reemplazar los antiguos.

Es la estrategia de mercado más brutal del sistema actual.

Los consumidores ven la Obsolescencia programada como un complot de los fabricantes para estafarles, pero Philip Kotler (gurú del Marketing) dice: “Lo que muchos llaman Obsolescencia programada es en realidad la lucha de fuerzas competitivas y tecnológicas en una sociedad libre para liderar la generación de bienes y servicios cada vez mejores.

Bastante hipócrita, en nuestra modesta opinión.


Ejemplo clásico de la obsolescencia programada

El más conocido es de las medias de nylon. El deterioro de las mismas hace a los consumidores comprar nuevas medias contínuamente, y eso obligó a los fabricantes a dejar de buscar fibras que no se estropearan con facilidad. ¿Para qué? Perderían el negocio.

La industria textil no suele innovar, en realidad. La moda está, por definición, metida de lleno en la obsolescencia programada. La ropa del año pasado, por ejemplo, está diseñada para ser sustituida por la que se vende este año.

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La informática y la Obsolescencia

La industria informática no es ajena a estas tácticas. Las nuevas versiones de software a menudo son cuidadosamente calculada para reducir el incremento de valor que se ofrece a los consumidores con respecto a las antiguas.

Esto se consigue principalmente haciendo programas cuya compatibilidad mira hacia adelante: es decir, que no funcionan con versiones anteriores o dejan de ser compatibles. Por ejemplo, un nuevo procesador de textos lee archivos antiguos pero no a la inversa.

Es como si cada nueva generación de niños hablara un idioma distinto a sus padres. Ellos podrían entender a sus padres pero sus padres no les entenderían a ellos.

Los procesos de producción requeridos por esta estrategia se pueden ilustrar con el caso de Intel Semiconductor. Esta empresa trabaja en la producción de la siguiente generación de microprocesadores antes incluso de haber comercializado la anterior.




¿Problemas para la industria? Sí, los hay

Una estrategia de Obsolescencia programada se puede volver en contra. Si un fabricante crea nuevos productos para reemplazar los antiguos muy a menudo genera un rechazo y resistencia en los consumidores: “Eh, nos estás engañando”.

Esto ocurre a veces cuando la industria tecnológica apenas aporta valor añadido a la nueva generación de sus productos y hace ver a los consumidores que no merece la pena en absoluto gastar dinero en cambiar algo que aún funciona, y de sobra.

En realidad, como los ciclos de vida de los productos se han incrementado lógica y naturalmente por la excelencia técnica en su producción, las empresas han tenido que diseñar con muchísima precisión sus nuevas estrategias pro-obsolescencia.


Fijémonos por ejemplo en los automóviles. Ya no se cambia de coche con tanta frecuencia como en décadas pasadas, así que los fabricantes han añadido el concepto “moda” en la automoción.

Añadir estilismos, cosmética y todo tipo de gadgets futuristas hace parecer coches que están en perfecto estado de funcionamiento antigüallas que haya que reemplazar. ¿Crees que no funciona? Pues lo hace. Mucho cambio de vehículo se realiza sin necesidad real alguna. ¡Es el mercado, amigos!

¿Y la industria del automóvil de lujo?

Eh, quietos. Aquí no trabajamos ese artículo. El mercado de vehículos de lujo se niega a esto. No es su negocio. Marcas como Rolls-Royce se basan en la idea de que sus productos (como las antiguedades) un día valdrán mucho más de lo que se pagó por ellas el primer día.

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También en la relojería: Patek Philippe anuncia sus relojes como algo que su dueño simplemente disfruta hasta legarlo a su descendencia. Puro lujo, vaya.

La vida útil de los productos se hace cada vez más corta, queramos o no, pero los consumidores están (estamos) empezando a quejarnos, y muy seriamente.

Más info sobre qué es la Obsolescencia programada aquí.

Fuente: The Economist


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